Jueves 17 de Enero de 2013

Hola a tod@s. Quería contaros mis primeras experiencias gracias a trip-drop (Camerún y Kenia)

Llevo varios años viajando a distintos continentes y son ya bastantes los países que voy conociendo, pero no fue hasta el verano de 2011, al viajar a Camerún, cuando a Carmen, una de mis compañeras habituales de viaje se le ocurrió que, además de viajar por placer, quería ayudar en lo posible a la gente que conociésemos allí.

Creo que todos somos conscientes de que llenar la mochila de bolígrafos y caramelos no solo no aporta nada al desarrollo de las personas que los reciben, sino que incluso puede llegar a ser contraproducente. Pues en nuestro afán de ser portadores de una ayuda verdaderamente eficaz nos pusimos a investigar y buscar ideas por Internet. Fue así como dimos con trip-drop.com y pensamos que, poniéndonos en contacto con asociaciones, misiones o voluntarios que trabajan habitualmente en el destino, íbamos a acertar de lleno con el material que transportábamos y su destino y distribución final.

EN CAMERUN:

Dicho y hecho. Nos pusimos en contacto con la Hermana Carmen y la Hermana Nieves del Hospital Saint Mary Soledad de Bamenda, en Camerún y nos dijeron lo que necesitaban en ese momento para su labor: material y ropa de hospital, medicinas, además de ropa para bebés, mamás, etc. Todo ello lo conseguimos reunir únicamente a través de nuestros amigos y familiares que, una vez les facilitamos vía email el material que se precisaba, y cada uno en la medida de sus posibilidades, lo compraron o consiguieron y nos lo entregaron.

Ya sólo quedaba empaquetarlo. Pudimos comprobar que lo más eficaz por peso y por precio eran las bolsas gigantes de rafia que venden en los chinos por 2 ó 3 € envueltas en plástico transparente de cocina. Para que la ropa del interior ocupe lo menos posible también nos fueron muy útiles otras bolsas de plástico que también venden en los chinos en las que, una vez has metido la ropa, les sacas el aire con el aspirador de casa, quedando la ropa “envasada al vacío”, aprovechando el espacio al máximo.

Para el transporte, las compañías aéreas permiten facturar a algunos de los países africanos dos maletas de 25 kg. cada una (además del equipaje de mano) por pasajero por lo que, siendo siete (Carmen, Elia, Nuria, Floren, Juan, Isma y yo mismo) pudimos llevar un total de 350 kilos de material. Además conseguimos unos Euros que les pudimos entregar en metálico. Para el resto de nuestras vacaciones nos bastó con los 10 kilos que llevábamos en nuestras mochilas de equipaje de mano.

En el aeropuerto de Yaounde nos esperaba la Hermana Nieves, que vino con una furgoneta para poder transportar todo hasta el hospital de Bamenda, donde pasamos nuestros primeros días en Camerún conociendo “in situ” su labor, algo por lo que estaremos eternamente agradecidos y que no olvidaremos. Estas mujeres están hechas “de otra pasta”, es increíble lo que les aprecia la gente y lo imprescindible que se hace su labor allí y lo necesario de cualquier ayuda que les podamos proporcionar.

 

EN KENIA

Dado lo positivo de la experiencia, al año siguiente decidimos aprovechar nuestro viaje de verano de igual manera siendo el destino elegido Kenia. Esta vez y tras consultar Trip-Drop contactamos con “Kibera Tours”, una asociación que desarrolla algunos proyectos de desarrollo local en uno de los suburbios más pobres de África del Este: El barrio de Kibera en Nairobi.

Tras hablar con Freddy de Kibera Tours, estudiamos sus necesidades: ropa, zapatos, juguetes y material escolar, como suele ser habitual, pero además de ello nos solicitaron material para un aula de informática que estaban intentando desarrollar allí. Nos pusimos a buscar el material necesario enviando mails a amigos y familiares y no fue difícil reunir casi 500 kilos de material (ropa, calzado, medicinas, varios ordenadores portátiles, grabadoras, pendrives…) además de algo de dinero en metálico. Como éramos cuatro (Laura, Elia, Dani y yo), conseguimos “colar” en el avión unos 225 kilos. Con el material que no pudimos transportar solo tuvimos que hablar con una de las ONGs que trabajan en la zona para dejárselo en sus oficinas en Madrid, a la espera de que puedan transportarlo en futuras ocasiones.

Ya en Nairobi y tras recogernos Freddy en el aeropuerto, nos dimos cuenta de que lo mejor estaba por llegar. Conocer en vivo los proyectos que se están llevando a cabo en Kibera a través de algunas asociaciones locales y personas voluntarias: como una de las escuelas, para las que fue destinado todo el dinero en metálico que habíamos reunido y que hizo que pudiéramos comprar allí arroz, azúcar, judías, maíz… para los 80 niñ@s y sus profesores para todo un mes. O conocer una asociación de mujeres que trabaja en la prevención de la transmisión del virus del SIDA y por el acceso de las portadoras a un trabajo y vida dignos. O el pequeño aula de informática en el que podrán formarse los jóvenes de Kibera, etc. etc. etc.

Estas experiencias han sido posibles en parte gracias a la ayuda de Trip-Drop, que a través de su gran iniciativa en forma de página Web hace posible que tanta gente nos veamos recompensados (entregando o recibiendo) en distintos rincones del mundo. Algo que volveremos a repetir en próximos años y que esperamos anime a otros viajer@s a iniciarse en las vacaciones “Trip-Drop”.

Javier Rodríguez García